Kenneth Murray: El héroe del NFL Draft 2020

El linebacker formado en Oklahoma y claro candidato a salir elegido en la primera ronda del Draft de la NFL 2020, Kenneth Murray, es un jugador de esos que merece la pena conocer dentro y fuera del campo. Otro de esos tipos con muchas cosas por demostrar en la NFL, pero no tantas fuera de ella.

Para entender a Kenneth Murray, saber quién es y su forma de ver la vida, lo mejor es volver a su infancia. Retroceder en el DeLorean hasta el comienzo de su historia, cuando Kenneth tenía 11 años.

A esa edad, los padres de Murray, Kenneth Sr. y Dianna, adoptaron a tres niños con necesidades especiales. Nyia (8), Leonard, más conocido como Lennie (3), y James(meses) presentaban un trastorno cromosómico extremadamente raro que ha obstaculizado su crecimiento y desarrollo de manera significativa.

Kenneth era solo un crío cuando se reunió por primera vez con sus hermanos, pero eso no le impidió ayudarles en todo momento. Desde que entraron a formar parte de su familia se comportó como el hermano mayor que necesitaban que fuera. Murray fue su apoyo y Nyia, Leonard y James se convirtieron en el suyo.

“Mis hermanos, son mi sangre. Aunque fueron adoptados, son mi sangre y haría cualquier cosa por ellos”, comentó el propio Murray en una de las entrevistas de la pasada Combine que recoge Bill Huber para Sports Illustrated.

En este caso, el trastorno ha evolucionado de manera desigual en sus tres hermanos y, por lo tanto, la manera en que les ha afectado ha sido diferente conforme han ido pasando los años. A día de hoy, Nyia (18) es capaz de leer en un nivel de segundo grado mientras que Lennie (Leonard) y James ni siquiera pueden hablar.

Con una mentalidad protectora y comprensiva y una gran madurez, Murray fue moldeándose hasta ser la persona y el jugador que es hoy en día. La misma persona que, además de liderar la defensa de una de las mejores universidades de toda la NCAA en el mundo del fútbol americano, fue capaz de salvar una vida fuera del terreno de juego.

El 7 de julio de 2019, tras ir a la iglesia, Kenneth Murray regresaba a casa junto a su novia. Habían cogido el coche y Murray conducía tranquilamente de vuelta al hogar cuando se encontró de bruces con un par de mujeres sordas, una de las cuales estaba inconsciente en el suelo y con sangre en la cabeza.

Kenneth detuvo el coche al instante y corrió a ofrecer su ayuda. Gracias al entrenamiento en RCP (Reanimación cardiopulmonar) que Murray aprendió cuando tenía 12 años y trabajaba como consejero en el centro comunitario de la iglesia de la que su padre era pastor, Murray fue capaz de actuar de la manera adecuada.

Tras varios minutos realizando ejercicios de reanimación, Kenneth consiguió que la mujer volviese a respirar antes de que llegase la ambulancia que había llamado su novia. “Para ser honesto, parecía que estaba muerta”, dijo Murray a The Oklahoma Daily (Un medio de la propia universidad de Oklahoma formado por y para estudiantes). Sin embargo, no cesó en su empeño por reanimarla y acabó salvando su vida.

Lo más curioso es que Murray no contó esta historia a nadie. En la universidad se enteraron por un alumno que lo vio con sus propios ojos, y su familia lo hizo dos semanas después de que sucediera. Su padre, al enterarse de lo que había hecho su hijo, no se sorprendió demasiado. “Así es como es él. Simplemente hace cosas y sigue con su vida. No está buscando ninguna gloria ni nada de esa naturaleza “, comentó al periódico de la universidad.

Y es que Kenneth es un tipo especial. Lo dije al principio del artículo y creo que, tras conocer su historia, estarán de acuerdo conmigo. No obstante, Murray no es solo especial como persona, también lo es como jugador de fútbol americano.

Considerado por muchos analistas como el mejor LB puro de esta clase del Draft de la NFL 2020, Kenneth ha suscitado el interés de muchos aficionados que le quieren ver vestido con los colores de su equipo la próxima temporada.

Murray es un jugador con una facilidad pasmosa para desplazarse y cubrir rápidamente los espacios en esa zona media del campo. Tiene un tren inferior potente, y el superior es más de lo mismo. Una bestia en el placaje (102 tackles y 17 TFL en 2019) y un jugador que gracias a su amplio conocimiento del juego lee bastante bien las situaciones de pase. Analiza todo lo que pasa delante de él muy rápido y es un jugador con una capacidad atlética sobresaliente.

Kenneth es un linebacker llamado a ser muy importante en la NFL desde el primer día, y es que Murray no solo juega por él, también lo hace por sus hermanos. “Me dan ganas de salir y dar lo mejor de mí cada vez porque, literalmente, a diario veo a mis dos hermanitos que no pueden hacer lo que todos los demás pueden hacer”, explicaba el nativo de Missouri City, Texas.

Fuente principal: https://www.si.com/nfl/packers/news/kenneth-murray-linebacker-and-hero

Lo que no ves

Abre una lata de atún, se prepara un bocata con lo que queda de pan Bimbo y sale de casa con el equipo a cuestas antes de que cante el gallo. Alguien le silba de camino al trabajo. Los haters no descansan. Despeinado y a medio afeitar, con los mismos pantalones de ayer y una nueva camiseta blanca, entra en el metro y se quita la cazadora negra que le regaló su padre las pasadas navidades. Acalorado, e intentando hacer malabarismos para no tocar a nadie o nada que no deba, sube las escaleras y contempla, con nostalgia, el oso y el madroño.

Prepara el equipo y espera. Fuma un cigarro y se ajusta las gafas. Graba la soledad y el vacío de una ciudad que se ha detenido para avanzar. Las carcajadas se han escondido y su cámara solo recoge calles desiertas y el rostro de un joven reportero con hambre por hacerse un nombre en el periodismo.

El trípode siempre bien asegurado en cada pieza, planos recurso y horas de caminata con el trasto a la espalda hasta que por fin termina su jornada. Pensaba que no, pero vuelve a casa para comer. Duerme un poco y con la ropa arrugada sale corriendo para un directo de última hora. En Chile quieren saber que pasa en la capital española.

Repite el proceso de la mañana, ahora con una compañera de mediana edad delante del foco. Termina y regresa al hogar. Un par de vecinos le pitan e insultan desde los balcones. La llave se atasca levemente al abrir la puerta y tiene que malgastar una pizca de la poca fuerza que le queda. Se tira en el sofá mientras deja una pizza calentando en el horno. Revisa sus mensajes y contesta el único que le importa.

‘Estoy bien, mamá. Ha sido un día duro, pero ya estoy en casa. Te quiero. Descansa’

Nuestro himno es este aplauso

22:00 h. del 14 de marzo de 2020. España se une para salir a los balcones y aplaudir a los sanitarios y sanitarias (e incluiría a todos los trabajadores de hospitales, farmacias y supermercados) que trabajan estos días para frenar el avance del coronavirus. 

Ellos y ellas son nuestro orgullo. Nuestro himno es este aplauso sin banderas ni más símbolos que el de un pueblo que sabe lo que importa y deberá acordarse de ello cuando todo pase.

No más recortes. No más excusas para no alimentar el orgullo de todo un país. Pues el pueblo español es un aplauso, una mano amiga al que lo necesita, un refugio para el que huye del horror. El pueblo español no es uno, son muchos y este aplauso es el que nos une.