Pedro Barros Nunes, un talento muy especial con ADN brasileño y verdinegro

En Gigantes hablamos con el jugador formado en las categorías inferiores de la Penya durante cuatro temporadas, un base de más de dos metros que ahora sigue su desarrollo en la prestigiosa IMG Academy de los Estados Unidos

Puede que no tengan apuntado el siguiente nombre en su lista de grandes talentos a seguir en el mundo del baloncesto, pero deberían hacerlo ya mismo. Hablamos de Pedro Barros Nunes, un brasileño de 18 años con pasado en el Joventut y presente en IMG Academy.

Su potencia física es lo primero que llama la atención sobre la cancha. No todos los días se puede ver a un base con su capacidad atlética y su estatura (2 metros). Tiene todo para triunfar, pero todavía tiene que trabajar mucho para poder cumplir todos sus sueños, y, ahora, tras abandonar la camiseta verdinegra de la Penya, ese trabajo pasa por Florida, lugar desde el que nos atiende vía telefónica.

Con mucha naturalidad, Pedro nos relata su historia, la historia de su comienzo. “En Brasil siempre tuve una infancia muy normal. Siempre estuve muy unido a mi familia. Aun sigo llamando cada día a mis padres y hablamos una hora, aproximadamente. También soy muy cercano con de mis abuelos. En el colegio siempre estudié en el mismo y les llevo en mi corazón. Era un chico que le gustaba relacionarse con el resto, un amante del deporte y cuando estaba en casa me encantaba jugar a la Play, y en verdad me siguen gustando mucho los videojuegos”, comenta Nunes para abrir bocado y conocerle un poco mejor.

Su relación con el baloncesto, viendo su presencia sobre la pista, se entiende casi obligada, pero, posiblemente, si no hubiera sido por su hermano, no estaríamos aquí hablando de él. “Empecé a jugar al fútbol cuando tenía 6 o 7 años, era bueno con la pelota, pero todo el mundo sabía que iba a crecer mucho. Jugué al fútbol hasta los 10 años, pero, cuando yo tenía 8 años, mi hermano empezó a jugar al baloncesto y de ahí viene la historia.

Mi hermano es autista, tiene problemas en socializar con las personas y, por recomendación médica, debía practicar algún deporte de equipo para que pudiese comunicarse con otros. Debido a que mi padre fue jugador de baloncesto, fue el deporte que escogió. Yo siempre estaba en sus entrenamientos, y como era un chico muy curioso, me quedaba al lado de la pista intentando imitar a mi hermano. Un día, viendo que mi hermano tenía muchas dificultades, empecé a entrar poco a poco en los entrenamientos para poder ayudarle. Quería estar presente para él haciendo lo mismo. Tengo que darle las gracias a mi hermano, ya que fue él quien me presentó, indirectamente, el baloncesto. Mi hermano es un ejemplo para mí como persona. Siempre tuvo una vida dura, pero fue básicamente por él por lo que hoy estoy aquí haciendo esta entrevista y practicando este deporte que amo”, explica Pedro, y se puede notar en cada palabra que pronuncia el cariño que tiene hacia su hermano. Una relación única y especial que siempre tendrá en su corazón.

Brasil es y será siempre su hogar, pero tras dar sus primeros pasos en casa, su camino ha pasado por España y prosigue en los Estados Unidos. “Empecé jugador en Brasil, donde se ve mucho juego de uno contra uno, pero no había muchas cosas tácticas ni lectura de juego, por lo que la decisión de ir a Europa fue esa, apreder a entender mejor el juego. Y ahora, hablando con mi padre, creemos que es la hora de explotar mis puntos fuertes como el uno contra uno. También necesito coger un poco más de físico, por eso vine a Estados Unidos, ya que aquí juegan el baloncesto que juego yo, que es el uno contra uno, atacar la canasta y finalizar”, explica el precoz talento nacido en Vitoria (Brasil).

“En la Penya estuve los últimos cuatro años. Pasé allí más tiempo que en mi propia casa. De la Penya he sacado grandes personas que se quedaron en mi vida, buenas amistades y relaciones con los entrenadores. Aprendí mucho como jugador dentro de la pista, leer el juego como un base y conceptos defensivos. En la Penya todo el mundo estuvo siempre ahí para ayudarme. Siempre serán parte de mi historia”, añade sobre su etapa en Badalona.

No obstante, a pesar de su gran papel en España, su baloncesto debía dar un salto al otro lado del charco, y el lugar escogido ha sido la IMG Academy, una famosa y prestigiosa academia en la que puede aspirar a todo. “Tenía muchas propuestas para venir aquí. Me prepararán para un estilo más NBA, que es el estilo que más me gusta. Un estilo muy ofensivo y físico”, añade Pedro, y es que ese es su gran objetivo, tener algún día la oportunidad de jugar en la mejor liga del mundo.

Precisamente sobre su futuro, la NCAA podría ser una opción, pero todavía no está decidido. “Sobre el futuro de ir a NCAA todavía no lo sé. Esperaré al final de la temporada para decidir, aunque si que me gustaría jugar allí. Por ahora estoy centrado en jugar con mi equipo y dar el máximo en cada encuentro”, comenta. “Recibí bastantes ofertas para venir. Aquí, en Estados Unidos, cada jugador tiene derecho a cinco visitas oficiales”, explica acerca de las universidades. Puede que dentro de poco sepamos cuales son esos destinos.

Para saber más de su juego, y para aquellos que no le han visto todavía, Pedro intenta poner en palabras lo que demuestra sobre la pista. “Me defino como un jugador con un físico muy privilegiado. En USA me están poniendo de base con mis 2 metros. Estoy mejorando mucho en el tiro. Desde que llegué hice algunos cambios en el tiro que me están ayudando mucho. Estoy cogiendo más confianza a la hora de tirar tras bote o parado. Soy un jugador muy vertical, me gusta correr la pista y siempre que puedo prefiero finalizar con potencia por encima del aro. Jugador físico que le gusta el contacto, pero también un jugador que tiene buen pase, buena visión”, nos comenta.

Una de sus características, como bien explicamos al principio del texto, es la de ser un base de dos metros, algo fuera de lo común y que debe a su padre. “Desde que toqué por primera vez una pelota de baloncesto, todo el mundo decía que tenía mucha habilidad, mucho manejo de balón. Mi padre, aunque sabía que crecería mucho, tuvo la idea de dejarme de base para seguir teniendo ese manejo de balón. Desde mis principios me ponían de base, y mi padre luchó para que jugara de base y creo que acertó. Fue la mejor decisión”, comenta la joven estrella.

Pedro Barros Nunes es un caso nada habitual que apunta muy alto. Un chico humilde y simpático que tiene ganas de comerse el mundo. Desde Brasil hasta Florida ha recorrido un largo camino que no cesa. Sus piernas han acumulado kilómetros y lo seguirán haciendo alrededor del planeta. Pedro es una apuesta ganadora. Un cohete que mira a las estrellas. No digo que su límite es el cielo, pues ya fuimos capaces de pisar la luna. Quizás sea el siguiente astronauta en volar por la NBA.

Artículo publicado en Gigantes: 06/11/2018

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